Zona de Strike – “Crónicas de un matadura”.

Séptimo y decisivo juego de la serie final… se cierra la novena entrada, tu equipo perdiendo por tres carreras, tres de tus compañeros corriendo en base, la pizarra marca dos outs, el estadio convertido en una olla de presión, el sonido local anuncia tu nombre  y la fanaticada explota en un grito de esperanza,  te ubicas en el cajón de bateo no sin antes encomendarte a todos los dioses y santos que conoces, el pícher te mira con una mirada retadora esa mirada que dice “esto acabara aquí,“ tu intentas mantener la concentración y te preparas para batear, el pitcher prepara su lanzamiento y…

Que niño que se haya puesto su guante, su gorra y que haya practicado este noble deporte no ha soñado con esta situación convertirse en héroe dar el batazo decisivo en un gran juego, representar a tu equipo y conectar un Grand Slam para quedar campeón, el equipo  puede cambiar  Rojos, Mazorqueros, Dorados, Mineros, para los más optimistas Yankees o RedSox, estoy seguro que muchos niños de nuestro estado tienen esta ilusión y día a día entrenan para lograrlo.

Para ser sincero este fue mi caso en mis épocas de infancia, pero me di cuenta muy rápido que no iba a suceder, dicen que el beisbol no discrimina le da a todos su oportunidad,  el noveno bateador en teoría un bateador no tan bueno tiene asegurado su turno, su oportunidad de ayudar al equipo al igual que el primero que se supone es uno de los bateadores más efectivos, el beisbol es una de las pocas cosas ordenadas en este mundo tan desordenado,  eso es lo que lo hace un deporte tan especial.

Pero en fin cierto es que se requiere un poco o un mucho de habilidad para destacar en este deporte, habilidad con la que no todos nacemos, pero igual quien dijo que para conocer, disfrutar y amar el beisbol es necesario ser un buen beisbolista; sin embargo todos estos años de matadura al menos me han enseñado que el beisbol lo mínimo que se merece es que des todo de ti, pero hoy quiero hablarles de un suceso que marco mi vida y de muchos de mis compañeros de equipo.

Corría el lejano año del 2002 el fervor beisbolero en la ciudad de Parral estaba en todo su esplendor el equipo minero acababa de ser campeón  aquel campeonato contra delicias en el año 2001 con aquel inolvidable bambinazo de Cuauhtémoc Rocha en entradas extras, el equipo llamado “Chilango Power” por su gran cantidad de foráneos se coronaba campeón estatal, el Gran Estadio Parral estaba recién estrenado todavía recuerdo aquellos impresionantes llenos los sábados por la tarde para ver lanzar a Ángel el Buki Perez , si señores como lo escuchan y aunque parezca mentiras  antes el estadio Parral se llenaba hasta en rol regular.

Eran mis épocas de secundaria y yo formaba parte del equipo de beisbol de la Técnica 70 “Los Venados”  éramos como todo grupo de adolecentes 70%  vagancia 30% beisbol  pero eso si 100% pasión esa pasión que solo los que juegan a este juego por pura diversión sin exigir ni esperar nada a cambio pueden entender.

Era un día entre semana   más o menos al medio día, un día normal de secundaria  suena la campana y  se dio la orden de que todos los alumnos formaran filas en la explanada de la escuela, el director el profesor Pacheco un hombre de un carácter y una disciplina férrea se acerca al centro de la explanada toma el micrófono y exige la presencia de quien mas de el equipo de beisbol, recuerdo que una angustia me invadió al instante ¿“ahora que hicimos”? me pregunte a mí mismo.

Un vidrio roto, un alumno golpeado con una desubicada bola de beisbol, fuera lo que fuera era algo grave, sin más remedio me separe de mi grupo y camine al centro de la explanada, varios de mis compañeros de equipo ya estaban allí, algunos se notaban más  nerviosos que yo, el director tomo de nueva cuenta el micrófono y con su seriedad característica anuncio lo siguiente “Es para mí un honor  anunciar que nuestro equipo de beisbol a sido invitado a participar en el primer juego de beisbol infantil transmitido por la radio en el gran estadio Parral”, de inmediato las caras de miedo se convirtieron en alegría no lo podíamos creer nosotros un equipo de una secundaria de la periferia de la ciudad sin mucha tradición en el beisbol jugando en el mismo campo que nuestros ídolos era algo para nosotros increíble.

Luego de felicitarnos y de enterarnos que nuestro rival era nada más y nada menos que la Secundaria Federal  salimos y con toda la presunción del mundo hicimos que se enterara todo nuestro barrio y barrios circunvecinos de la gran noticia, la opinión general fue que nos estaban cuenteando, que interés tendría una radiodifusora en transmitir un juego  sin ninguna trascendencia o peor que no era negocio para ningún patrocinador, esas cosas la verdad no nos importaban.

Llego el gran día estábamos preparados para el gran juego incluso el director batallando consiguió 3 camiones para transportar a nuestra noble fanaticada eran como 100 compañeros que acudirían a vernos y apoyarnos, no lo podíamos creer, todo estaba listo bates, guantes, bolas y como no un radio para escuchar nuestro propio partido, arribamos a el estadio  nuestra porra ya había llegado y la escandalera nos parecía increíble incluso un tambor propiedad de la banda de guerra se habían infiltrado para apoyar a los venados de la 70.

Entramos al terreno de juego el estadio desde ese nivel se apreciaba inmenso e imponente, el ruido en las gradas nos parecía ensordecedor,  la gran mayoría de nosotros nunca habíamos pisado un terreno con césped y mucho menos jugado frente a tal cantidad de personas, la única decepción fue que la caseta local ya estaba ocupada por el equipo contrario ni hablar no pudimos estar en la caseta donde comúnmente estaban nuestros ídolos Jasso, el Jamaica Cruz, Cuauhtémoc Rocha, Edgar González ,Buky Perez, Rodman Hernández los mineros de aquellos años.

Empezó el partido yo ubicado en mi posición habitual que era sentado en el dugout,  los que estábamos en la banca estábamos más concentrados en escuchar el radio donde mencionaban nuestros nombres que en ver el partido, la presión del escenario parecía que les estaba ganando a nuestros compañeros en el  terreno de juego me tomare la libertad de mencionar el line-up de  mis compañeros de aquel entonces Kabir Jurado LF, Hugo Flores CF, Felipe RF, Manuel 3B, el famoso Chejo SS, Mario Leiva 2B, Soto 1B, Rolando Guerra C, Tino Montoya P ; algunos de los mataduras de la banca éramos Juan Martínez, otro joven que le llamaban el zurdo, yo Tutis Gardea  una disculpa a los amigos que no recordé o que se me paso el apellido pero la memoria no me dio para más.

Como les comentaba el equipo les estaba ganado la presión en la hoja de anotación teníamos más errores que un examen de matemáticas, pero a la altura de la quinta entrada nuestro Manager el buen  profe Gustavo Zendejas aplico una estrategia digna de Joe Torre;  reunió a todo el equipo  tomo el radio y enfrente de todos les quito las baterías impidiéndonos escuchar la transmisión nosotros nos le quedamos viendo con mirada matona pero pues es el manager y aparte es profe y es la autoridad que  había que respetar, nos dijo que pusiéramos atención en el juego que estábamos como vulgarmente se dice paniqueados.  La otra extraña estrategia que tomo fue obligarnos a ir al baño supuestamente a tirar el miedo, yo como todo alumno listillo sabia que nada tenía que ver el miedo con ir al baño pero bueno seguí al grupo cosas y cábalas raras de los beisbolistas.

Después de estas acciones el equipo despertó y con un tiple retachando la bola contra la barda, cosa muy difícil para jóvenes de 13-14 años del buen Mario Leiva, los Venados de las 70 ganaríamos ese partido tan especial y regresaríamos a casa festejando con todos nuestros compañeros que fueron a apoyarnos, nos sentíamos como verdaderos campeones incluso yo que ni siquiera había jugado.

Una experiencia inolvidable sin duda alguna que lleno de motivación a todos los miembros de aquel equipo nos ayudo a entender y a enamorarnos de este hermoso deporte, de aquel equipo algunos  de mis compañeros llegaron a jugar liga regional Kabir Jurado y Hugo Flores  incluso Hugo jugo algunas temporadas para los Mineros de Parral para otros como en mi caso el destino nos tenia deparado ser por siempre mataduras pero felices y en lo particular orgulloso de disfrutar y conocer del deporte rey.

En la columna pasada hice un comentario concretamente llame a la cantera de Parral una cantera inagotable quiero retractarme de este comentario ninguna cantera es inagotable es necesario de personas que  como las de esta historia aportan su granito de arena para que esta cantera siga produciendo es necesario un profe  Zendejas que le dedique varias horas de su tiempo a entrenar a niños sin pedir nada a cambio, un director Pacheco que batallando consiguió transporte gratis para que los compañeros fueran apoyar a su equipo,  un comité regional que abrió las puertas de su estadio para un partido infantil, un locutor de radio si mi memoria no me falla creo que fue Ismael Murillo  espero y me lo puedan confirmar, que literalmente se aventón el round de organizar una transmisión que muy poco o ningún beneficio les iba a traer a él y a la radiodifusora ,  por supuesto Pablo Flores que era el organizador de las ligas de secundarias, los padres de familia que siempre están allí apoyando y sobre todo a los jóvenes que con entusiasmo y pasión por el juego no dejan que esta cantera deje de producir.

Quiero enfatizar como este tipo de eventos motivan de una manera muy importante a la juventud para continuar en el deporte y por ende alejados de otras actividades dañinas para la sociedad, en la serie pasada en el gran Estadio Parral me toco observar un grupo de niños beisbolistas acompañados de su manager, esto me dio mucho gusto porque es el futuro del beisbol. Medios de comunicación y comité regional deberíamos de buscar estrategias de cómo adentrar más a los jóvenes en este mundo del beisbol  como lo dije serán los peloteros y en el caso de los más mataduras como yo serán los aficionados del futuro.

Escrito por: “El Tutis” Iván Gardea

  • Manuel Armendariz mayo 23, 2018 at 7:09 pm

    Felicidades Por Tan Buena Informacion Es Como Estar En Parral Y No Perder Nada De La Accion De Los Mineros

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